Pintor · Sudáfrica
Vladimir Tretchikoff
Vladimir Tretchikoff (1913-2006) fue un pintor nacido en Rusia que se estableció en Ciudad del Cabo en 1946. Despreciado por la crítica como el «rey del kitsch», el público lo adoraba: las reproducciones de sus cuadros, sobre todo Chinese Girl (1952), la «dama verde», se vendieron en enormes cantidades en todo el mundo y la convirtieron en una de las imágenes más reproducidas del siglo XX. El original se vendió en Bonhams en 2013 por casi un millón de libras.
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Un largo camino hasta Ciudad del Cabo
Vladimir Tretchikoff nació en 1913 en Petropávlovsk, en el actual Kazajistán. Tras la revolución rusa su familia huyó hacia el este, a Harbin, en Manchuria, y de joven trabajó como artista en Shanghái y después en Singapur. Durante la guerra los japoneses hundieron su barco y acabó prisionero en Java. Una vez liberado, pasó el resto de la guerra en Batavia, la actual Yakarta, separado de su mujer y de su hija, que habían llegado a Sudáfrica. Allí conoció a Leonora, llamada Lenka, que fue su amante y la modelo de algunos de sus cuadros más conocidos de los años cuarenta, entre ellos The Red Jacket. En 1946 la familia volvió a reunirse en Ciudad del Cabo, donde viviría el resto de su vida.
Chinese Girl
Tretchikoff pintaba mujeres exóticas, flores, animales y escenas dramáticas con un estilo liso, brillante y de colores intensos. En 1952 pintó Chinese Girl, una joven con una túnica dorada y el rostro verdeazulado. La modelo fue Monika Sing-Lee, a la que conoció cuando trabajaba en la lavandería de su tío en Ciudad del Cabo; ella diría después que nunca le gustó la cara verde que le dio. El original lo compró al artista en 1954 la hija adolescente de un empresario estadounidense, mientras reproducciones fabricadas en serie colgaban en salones de todo el mundo.
El pintor del pueblo
Como la mayoría de las galerías no quería exponerlo, llevó su obra adonde ya estaba el público. En 1961 una exposición en la planta baja de Harrods, en Londres, atrajo a unos 205 000 visitantes. Autorizó reproducciones de sus cuadros en enormes cantidades, que se vendían baratas en grandes almacenes y papelerías de todo el mundo. Lost Orchid se convirtió en una de las reproducciones más vendidas en Gran Bretaña en los años cincuenta, y Lady from the Orient (1955), retrato de Valerie Howe, hija de un tendero de Ciudad del Cabo, se vendió muy bien allí en los sesenta. La crítica despreciaba esas imágenes como kitsch; el público las compraba en masa.
Cómo mirar un Tretchikoff
La mayoría de la gente conoce a Tretchikoff por reproducciones, no por cuadros: los originales pasaron a colecciones privadas, y el comisario de su retrospectiva de 2011 dijo que muy pocos sudafricanos menores de cincuenta años habían visto alguno. Las reproducciones aplanan lo que hacen las pinturas: el acabado duro y pulido, el color de joya, la iluminación teatral de una sola flor o de un solo rostro. Mirarlas hoy también es mirar el gusto de mediados de siglo por lo «exótico»: Chinese Girl, Zulu Maiden, Lady from the Orient —cuya modelo era la hija disfrazada de un tendero de Ciudad del Cabo—, pintadas por un europeo para los salones de Gran Bretaña, Sudáfrica y Estados Unidos. Esa tensión, entre oficio real, éxito masivo y estereotipo, explica que se le discuta en lugar de olvidarlo.
Revalorización
En 2011 la Iziko South African National Gallery de Ciudad del Cabo, que nunca había adquirido una obra suya, le dedicó su primera gran retrospectiva, Tretchikoff: The People's Painter, con unas ochenta obras localizadas por la Tretchikoff Foundation. En marzo de 2013 el original de Chinese Girl se vendió en Bonhams, en Londres, por 982 050 libras al joyero Laurence Graff, que lo exhibe en la región vinícola del Cabo. En mayo de 2025 Lady from the Orient estableció un nuevo récord al venderse en Strauss & Co, en Johannesburgo, por 31,9 millones de rands, unos 1,8 millones de dólares. Su vida se cuenta en su autobiografía, Pigeon's Luck (1973), y en la biografía de Boris Gorelik Incredible Tretchikoff (2013). Murió en Ciudad del Cabo en 2006.
Dónde ver su obra
Pocos originales cuelgan en museos públicos, así que la mejor ocasión de ver uno es una exposición con préstamos o la exhibición previa a una subasta. Chinese Girl se expone en la finca de Laurence Graff, en la región vinícola del Cabo.
Véase también
Sus contemporáneos Irma Stern y J. H. Pierneef; el arte del sur de África; y nuestra lista de pintores sudafricanos.

